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Edición Nº 01, Marzo 2007 Ayacucho Perú
EXCURSION
Historia del camino hacia el nido del condor


por: Jan Kuijt

Toccto cocha – Temprano son 7.00 por la mañana tomamos el autobús y nos acercamos a nuestro destino, una sitio remoto a una gran altura en las montañas. Cuando pasamos a Quinua, tuvimos que detenernos, porque el autobús necesitaba agua....

Durante el tiempo de espera, tuvimos a algún tiempo para comer un plato tradicional de este distrito y compramos agua espeacial contra la altura y la gastritis.

Regresamos al autobús y tuvimos una conversación muy buena con un hombre místico acerca del pasado histórico de los incas Después de algunos minutos viajando en el autobús se presentaba un paisaje gratificante a una altitud de 4300 metros.

Cuando llegamos al lago en la base de la montaña, tuvimos una conversación con los trabajadores locales de la granja de trucha. Después de algunos momentos iniciamos nuestra primera subida del día.

Cada 10 pasos parecia que nuestros corazones salieran con la sobreexcitación y cada 10 segundos teniamos que detenernos para recuperar la respiracion. Entretanto dos cóndores coqueteaban con las corrientes del aire al otro lado de la garganta entre las montañas. Finalmente alcanzamos un pasaje de donde fue posible ver el segundo lago y los acantilados con el nido del cóndor. Descendimos en el cráter con forma deprimido para el lago, nos introdujimos en un área de silencio. Qué vista magnifica y de gran sentimiento


Al otro lado del lago el ascenso comensaba de nuevo, hasta que vinimos a una caverna donde antes sirvio como hospital para refugio del ejército peruano. Aquí subimos y escalamos nuestra escapatoria para el techo de la caverna. Allí nos encontramos con que teniamos que ascender mucho más para ver el nido del cóndor a corta distancia. Subimos mas arriba, y después de que cruzamos una gran parte de roca sola alcanzamos el mismo nivel del nido del cóndor, era probablemente mas de 4700 metros de alto. Desafortunadamente no vimos a los cóndores, sino tuvimos un descanso bonito allá arriba en el sol. Tuvimos un poco de color chocolate para recobrar energía y disfrutamos la vista. Todo el mundo estaba abrumado por las afueras.

Después de un rato bajamos al otro lado del lago y seguimos el camino del caballo caído. Pasamos el pico de la montaña en nuestra sierra, otro valle en nuestro lado izquierdo y llegamos al camino para Ayacucho y a la granja de trucha.

Hicimos una paradad de regreso a Ayacucho; descansamos y conversamos estabamos satisfechos po haber aspirado bastante aire limpio en nuestros pulmones.
 
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